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Aún se chupa el dedo

Conocer los motivos por los cuales tu hijo se chupa el dedo te ayudará a encontrar una solución para que deje de hacerlo


El hecho de chupar les ayuda a sentirse relajados, arropados y felices. Por eso, el chupete resulta muy relajante para los bebés y les permite tranquilizarse cuando están incómodos o hiperestimulados. El hábito de la succión comienza en el útero materno. Es el llamado reflejo de Babkin que permite al lactante alimentarse del pecho de su madre. Este chupeteo, además, le ayuda a explorar y sobre todo a relajarse.

Chuparse el dedo es un comportamiento de autoconsuelo o búsqueda de relax; de ahí que sea más habitual que el bebé se lleve el dedo a la boca tras una rabieta, cuando se quiere dormir o si siente vergüenza ante un desconocido.
También puede ocurrir que un niño que no se chupaba el dedo ni usaba el chupete empiece a hacerlo al inicio de la etapa preescolar o ante el nacimiento de un nuevo hermanito. Puede ser que sienta angustia ante estas situaciones y busca su manera de afrontarlas.

¿Le dejo o se lo prohíbo?

Esta demostrado que sólo el cinco por ciento de los niños siguen chupándose el dedo después de los cuatro años. La mayoría abandona el hábito durante el proceso de maduración. Por eso, hasta los cuatro años se considera un hábito normal.

¿Qué puedes hacer?

-Observa que es lo que le estresa o inquieta.

-Ayúdale a buscar otras formas de consuelo, como un peluche, una caricia o un abrazo.

-Cuando no se chupe el dedo felicítale. Si le riñes, cuando está en ello, sólo conseguirás inquietarlo, lo que le llevará a intensificar el hábito.

-Si reclama el chupete dáselo y ve quitándoselo poco a poco. Si está dormido sácale el dedo o el chupete de la boca.

-Anímale a que observe como sus primitos o compañeros de clase ya no lo hacen.


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