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Mi bebé no sabe gatear

No todos los bebés aprenden a gatear a la misma edad –en general, lo consiguen a los 9 o 10 meses; incluso hay algunos que pasan directamente de la fase de arrastre a caminar. El estilo ‘clásico’, es decir, con las manos y las rodillas apoyadas en el suelo, no está tan generalizado como puede parecer. Muchos papis se preocupan porque sus bebés o no gatean o gatean de forma poco “ortodoxa”, es decir, no a cuatro patas.


La mayoría de ellos lo suelen hacer entre los 6 y 9 meses pero es importante recalcar que cada niño es diferente, y que algunos gatean antes y otros más tarde y lo siguen haciendo hasta que empiezan a andar, hecho que suele ocurrir alrededor de los 12-13 meses.

La etapa de gateo generalmente dura 3 meses. Indudablemente, el gateo es un paso de gigante en su movimiento ya que les permite desplazarse sin ayuda de los adultos, proponerse metas, mejorar a coordinar los movimientos, favorece el desarrollo muscular y se adapta mejor al entorno que le rodea. Sin embargo, hay muchos niños que aprenden a andar sin haber gateado nunca. Ello no significa que unos niños sean más inteligentes que otros; sino que cada uno tiene una evolución diferente.

Desde el punto de vista pediátrico, el nombre técnico del gateo sería “desplazamiento autónomo”; es decir, el desplazamiento de un lugar a otro de forma intencionada. Como muchos papás lo ignoran, les parece que su hijo no es capaz de gatear de forma natural –apoyado en sus manos y rodillas- cuando en realidad lo está haciendo de una formas un tanto extrañas: marcha atrás como los cangrejos, saltando sobre su culo tanto hacia adelante como hacia atrás estirando y encogiendo las piernas, “esquiando hacia adelante”- con una pierna recta a modo de esquí y con la otra dándose impulso-, rodando sobre sí mismo de un lado al otro llegando al lugar deseado, reptando como un soldado, gateando sobre los brazos con las piernas extendidas y el culo levantado, como una pinza en el que mueve primero, ambos brazos juntos a la vez y, después, las piernas también juntas. o resbalando dándose la vuelta con su barriga como punto de apoyo. El niño mueve primero, ambos brazos juntos y, después, las piernas también juntas. Es una forma extraña de desplazarse que desarrollan algunos niños vivarachos e inquietos.

Según la postura y forma de gatear tendrán un campo se visión más amplia. En cuanto empiecen a andar habrán conseguido dos cosas: llegar al sitio que desean con horizonte enorme al estar subidos en su “propia atalaya”, los pies.


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